Devocional Dominical / 17-03-2019 / Marcos 8.27-29

Marcos 8.27-29
27. Salió Jesús con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28. Y le respondieron, diciendo: Unos, Juan el Bautista; y otros Elías; pero otros, uno de los profetas. 29. El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro, le dijo*: Tú eres el Cristo.

La declaración que hace Pedro en el versículo 29 es contundente. Es una declaración que no deja dudas. Jesús es el Cristo, Jesús es el Mesías, Jesús es el ungido de Dios para liberar a su pueblo. Fue tan fuerte la declaración que en el verso paralelo de Mateo, Jesús dice que su iglesia iba a ser edificada sobre esta declaración –Tú eres el Cristo. Cristo no solo es la cabeza de su iglesia sino también la piedra angular, donde descansa su novia, aquella que fue comprada con su sangre.

Pero esta opinión no era la misma que tenía la gente que seguía a Jesús.

27. Salió Jesús con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28. Y le respondieron, diciendo: Unos, Juan el Bautista; y otros Elías; pero otros, uno de los profetas.

Los judíos de aquel tiempo creían que Jesús era Juan el Bautista, Elías o alguno de los profetas. Al parecer tenían una buena imagen de Jesús porque cualquier persona que fuese comparada con Juan el Bautista, Elías o alguno de los profetas del antiguo testamento, era un honor. Pero no para Jesús.

Elías es nombrado en las escrituras como uno de los precursores (Elías vendría antes de que el Mesías hiciera su aparición – Malaquías 4.5; Lucas 1.17), Juan el Bautista era esa representación de Elías y fue el precursor del Mesías. Aún asi la gente esta confundiendo a Jesús con algun precursor de el mismo. Ellos decían, Jesús no es el mesías, tal vez sea un precursor. Todos tenían una buena opinión de Jesús al compararlos con estas personalidades, pero todos estaban equivocados sobre su identidad.

Hoy el mundo tiene muchas opiniones de Jesús, algunos creen que fue un profeta con manifestación de Dios, pero no más que un profeta, otros que fue una muy buena persona, otros que era un adelantado para su tiempo y algunos ni siquiera creen que haya existido.

Volviendo al texto, vemos que Jesús pasa por alto las opiniones de la gente en general, vuelve a formular la pregunta en su ámbito más íntimo. La pregunta va dirigida a sus discípulos, aquellos que han pasado tiempo con el, que lo conocen en su intimidad.

29 El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.

Esta pregunta fue hecha a los discípulos, esta pregunta hoy se nos hace a nosotros. Y es tan importante la respuesta que la misma no solo tendrá consecuencias en el aquí y ahora sino también en el destino eterno.

Así como para el mundo Jesús es algo que la biblia no dice, para muchos que hoy congregan en iglesias puede ser que Jesús sea algo que la escritura no enseña. Escuchando un poco del mensaje que se da desde algunos púlpitos, tristemente podemos oír la presentación de un Jesús que no es el Cristo, al menos no el Cristo que Pedro se refería.

El Jesús de hoy es alguien que te libra de las deudas; Jesús es aquel que te libra de los problemas, es aquel que quiere que seas rico y tengas en abundancia, es aquel que recibe órdenes y decretos de sus hijos para que el cual genio de la lámpara haga y deshaga al antojo de sus hijos. Déjame decirte que este no es el Jesús bíblico.

El Jesús que Pedro describe con la palabra Cristo, que es una traducción al griego de la palabra hebrea Mesías, dista mucho de la que hoy se presenta en algunos lugares. La palabra Cristo se puede traducir como ungido. En el antiguo testamento, alguien era ungido para realizar una tarea específica. En este caso Jesús siendo el Hijo de Dios fue ungido para una tarea que solamente él podría llevar a cabo, la cual no era hacernos ricos, sino pagar nuestra deuda, pagar el precio necesario para aplacar la ira de Dios que reposaba sobre nuestras vidas antes de conocerle. Bendita tarea la del Cristo, el Mesías. Su vida su muerte y resurrección sirvió para mucho más que hoy se lo vea como un genio de la lámpara.

Como dije antes la declaración de Pedro es muy potente, no solo para los que lo escucharon, sino para su propia vida. Pedro estaba reconociendo que todas las profecías anunciadas desde el principios de los tiempos, allí en el huerto del Edén, hasta la última que fue dada por el ángel a Zacarías, padre de Juan el Bautista, se cumplian en la persona de Jesús. Pedro estaba anunciando que el salvador prometido en toda la historia del pueblo de Israel había llegado. Pedro estaba reconociendo que todo lo anunciado en el antiguo testamento sobre el Mesías se cumplía en la vida de Jesús.

El Salvador era Jesús, su libertador, era Jesús. y que los iba a librar del yugo de sus opresores era Jesús. Tu eres mi Cristo, declaró Pedro. ¿Hoy podemos declarar lo mismo. Podemos declarar que todo lo que la biblia habla de Cristo se hace verdad en mi vida? Porque eso es lo que estaba diciendo Pedro, -la escritura dice que vendría un libertador y tú eres ese libertador. Jesús tu eres mi libertador.

¿Podemos decir nosotros también como pedro dijo…
Jesús, tu eres mi pan de vida, tu eres mi luz en este  mundo de tinieblas, tu eres la puerta por la que puedo entrar, tu eres mi pastor, tu eres la resurrección y la vida, tu eres mi camino, mi unica verdad y mi vida, tu eres la vid a la que estoy arraigado, tu eres mi roca en la cual estoy seguro, tu eres el cordero que fue inmolado en mi lugar, tu eres mi salvador, tu eres mi redentor, tú eres mi libertador, tú eres mi Señor, tú eres mi Rey, tu eres mi Sanador, tú eres mi esperanza de gloria.?

La pregunta de Cristo a sus discípulos vuelve a resonar, para nuestras vidas ¿Quién dices que soy?

Que hallemos gracia delante de nuestro Señor, para poder confesarle como Pedro: Jesús, tú eres el Cristo en mi vida.

Compatelo